Relato 3ª parte_Bitacora de una prostituta
By coadministradora on Apr 14, 2010 | In Events & parties
Al volver a mi casa, a mi trabajo y a mi vida aburrida, me sentía vacía. Me costaba acallar mi conciencia y mi educación católica que me habían guiado hasta ahora a través de una vida aburrida y anodina, sin emociones y con un esposo que no sabía hacerme feliz sexualmente.
Después de la experiencia con mi segundo y último cliente y ver que podía disfrutar tanto incluso con un hombre tan desagradable, me di cuenta de que ser puta era mi destino y de que no podría ser feliz de otra forma.
Una noche cuando estaba navegando por Internet, vi una web de anuncios de putas y pensé en poner uno para conseguir mas clientes. Estaba echando un vistazo a esa web cuando vi que había un montón de fotos mías de las que me había hecho mi primer cliente. En todas las fotos estaba desnuda e incluso se veía mi cara perfectamente y debajo de las fotos aparecía el número de mi teléfono móvil y con este texto:
Puta caliente y ninfómana ofrece sus servicios para todo. Me gusta chupar pollas y comerme la leche y puedes follar mi coño, mi culo y mi boca como tu quieras.
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Al principio me asusté y me puse nerviosa, temiendo lo que pudiera pensar mi familia si veía ese anuncio con las fotos. Pero cuando me calmé vi que podría ser bueno para conseguir mas clientes y esto me interesaba mas que nada.
Por fin sonó el teléfono y cuando contesté, oí una voz muy agradable de hombre diciéndome que necesitaba mis servicios para toda una noche.
Me dijo que era empresario y que al dia siguiente iba a invitar a cenar a sus empleados y que quería ofrecerles los servicios de una puta como premio a su dedicación.
Acordamos el precio de 2000 euros porque eran 20 empleados, pero tenía tantas ganas de follar que lo hubiese hecho incluso gratis.
Al día siguiente fui a trabajar como siempre, pero estuve todo el día excitada pensando en que iban a follarme tantos hombres. No podía evitar mojarme y como últimamente nunca usaba bragas, mis fluidos resbalaban por mis muslos.
Desde que había empezado a ejercer la prostitución dejé de llevar bragas porque se mojaban enseguida. Siempre estaba imaginando situaciones sexuales morbosas y como consecuencia mi coño estaba siempre caliente.
Como no me daba tiempo a ir a casa a cambiarme, me duché en el trabajo, me maquillé y como no quería llevar mi uniforme, me puse el abrigo sobre mi cuerpo totalmente desnudo.
Cuando entré al restaurante del hotel donde se celebraba la cena de empresa, estaba tan excitada que mis pezones estaban mas duros que nunca y mi coño empapado. No podía esperar mas así que me puse en el centro del restaurante y dejé caer mi abrigo. Empecé a acariciar mis tetas insinuándome y me dí cuenta de que todos los presentes me miraban con la boca abierta.
Uno de los empleados se levantó, vino hacía mi a la vez que sacaba su polla y me dijo que la chupase.
La chupé con muchas ganas y mientras lo hacía movía el culo para provocar a los demás y que alguno se animase a follarme por detrás.
No tuve que esperar mucho. Enseguida sentí una enorme polla que me taladraba el culo haciéndome gritar con una mezcla de dolor y placer.
Otro hombre se colocó debajo y penetró mi coño. Estaba siendo follada por todos mis agujeros y sentía mas placer que nunca. Enseguida empecé a tener un orgasmo tras otro.
Veía como los que estaban sentados esperando me miraban con ojos llenos de lujuria y eso me excitaba mas porque imaginaba la noche de placer que me iban a dar entre todos.
Los tres primeros me dejaron cubierta de leche y mientras intentaba cogerla con mis dedos y comerla, sentí otra polla grande en mi coño y antes de que me pudiera dar cuenta tenía otra en mi boca y una tercera en mi culo.
El que follaba mi coño sabía hacerlo muy bien. Se movía de una manera que me trastornaba y me penetraba muy profundamente, provocándome muchos orgasmos. A esto había que sumar el placer que sentía en mi culo y la deliciosa polla que estaba chupando. Esto superaba todas mis fantasías sexuales y estaba fuera de control. Les pedía que no parasen y cuando terminaron les suplicaba que me follasen mas.
- Ahora les toca a los otros, pero luego seguiremos contigo, puta.
Acariciaba mi cuerpo lleno de leche para provocar a los otros y que me follasen mas. No podía estar mucho tiempo sin una polla dentro de mi. Mis pechos estaban hinchados y uno de los hombres cogió uno de mis pezones y lo retorció, pero esto en vez de causarme dolor hizo que me corriese otra vez.
Cuando me follaron todos, volvieron a repetir y yo sentía tanto placer que quería que esa noche no terminase nunca.
Cuando todo terminó y todos se fueron, quedé tendida en una de las mesas, exhausta pero sintiendo un cosquilleo en mi coño que me hacía desear follar mas y mas. Por eso cuando entraron unos empleados del hotel a recoger las mesas les pedí que me follasen. Al principio me miraron sorprendidos pero como seguía tan excitada empecé a tocar mi cuerpo de manera que ellos no tardaron en sacar sus pollas y metérmelas.
Mi coño estaba tan usado y tan sensible que me corría cada vez mas rápido y sin control.
Cuando volvía a casa en un taxi, seguía tan caliente que le dije al taxista que quería follar con el.
- Soy una puta, pero si no tienes dinero puedes follarme gratis.
Iba a parar en un sitio discreto pero le dije que quería follar delante de gente, así que aparcó cerca de un parque, me tiró violentamente sobre la hierba y me folló de una forma salvaje como a mi me gusta.
Seguía corriéndome como una perra y al oir mis gemidos de placer, se acercaron un grupo de cinco chicos muy jóvenes y se quedaron alli mirando.
Cuando el taxista terminó, mi coño estaba lleno de su leche y yo quería seguir sintiendo una polla dentro de mi durante mucho mas tiempo, así que les dije a los chicos que me podían follar gratis pero de uno en uno.
Me puse a cuatro patas en posición de perrita y ellos se fueron turnando para follarme.
Como no tenían mucha experiencia, yo me movía para sentir sus pollas en lo mas profundo de mi coño de puta.
Cuando terminaron todo mi cuerpo y mi coño estaban cubiertos de leche y la recogí toda con mis manos y me la comí.
Ya no podía follar mas, no porque no tuviera ganas si no porque estaba agotada.
Esa mañana con mi cuerpo cansado pero aun excitada, pensé que a partir de ese momento iba a follar con todos incluso gratis, que no podía estar ni un momento sin una polla dándome placer.
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