Relato 2ª parte_Bitacora de una prostituta
By coadministradora on Mar 30, 2010 | In Events & parties
Después de mi primera experiencia como puta, mi forma de ver la vida cambió. Cuando volví a casa y vi a mi marido tirado en el sofá con las piernas abiertas y la barriga prominente, bebiendo cerveza y metiéndose en la boca sin parar comida basura, me acordé de mi cliente y pensé que estaba mejor con el que con este gordo asqueroso de pene diminuto.
Cuando le dije que había estado con un cliente, se le alegraron los ojos y me preguntó que cuanto dinero me había pagado. En el camino a casa había pensado que solo le iba a dar una parte del dinero, porque si iba a ejercer la prostitución tenía que comprarme ropa adecuada. Así que le mentí y le dije que 100 euros y se los entregué. El sonreía con avaricia supongo que pensando en todo el dinero que íbamos a ganar con mi cuerpo.
Pasaron dos días antes de recibir la llamada del segundo cliente. Cuando descolgué el teléfono me contestó una voz áspera y desagradable, que me dijo que si yo era la puta del anuncio. Le dije que si y le pregunté que si quería contratar mis servicios.
- Lo que quiero es follarte duro y taladrarte el culo. Cuanto cobras por el sexo anal.
- 200 euros por una hora.
Nunca me habían penetrado analmente y tenía mucho miedo, por eso decidí cobrarle mas caro.
- Muy bien puta, te espero dentro de dos horas.
Y me dio la dirección a la que tenía que ir.
Follow up:
Esta vez cuando recibí la llamada era mi día libre en el trabajo y como estaba en casa pude arreglarme y ponerme la ropa que me había comprado. Un vestido rojo fuego tan ajustado que no podía llevar ropa interior. El escote era vertiginoso que dejaba poco trabajo a la imaginación y mostraba la mayor parte de mis preciosas tetas y por detrás tenía una raja que llegaba prácticamente hasta el culo. Me calcé unas sandalias con tacones altísimos y finos y con esta pinta de puta me dirigí al hotel a encontrarme con mi cliente.
La dirección no estaba muy lejos así que fui andando. Quería exhibirme con ese vestido y provocar a los hombres por la calle. Desperté muchas miradas de lujuria e incluso un hombre me tocó el culo. Yo me paré y le dejé acariciar todo mi cuerpo. Cogí su mano y la llevé hasta mi coño y le dejé que metiese sus dedos que me corrí. El quería seguir pero le empuje y me fui porque se me hacía tarde.
El hotel era bastante lujoso y cuando llamé a la puerta me abrió un hombre bastante desagradable. Era muy alto, corpulento y con una barriga enorme. Estaba prácticamente calvo y tenía una mirada lasciva y penetrante que daba mucho miedo.
Me agarró del brazo con sus manos que parecían tenazas y me hizo entrar. Una vez dentro no se anduvo con tonterías, me desabrochó el vestido y me desnudó.
Cuando ya estaba desnuda, me besó. Su aliento era fétido y desagradable y yo sentía arcadas de asco pero a la vez me excitaba y me gustaba esa sensación de tener que follar con un hombre tan desagradable.
Agarró una de mis tetas con una fuerza tremenda y me hacía mucho daño. Yo gemía de dolor y placer y parece que eso le excitaba mas porque cuanto mas gemía mas apretaba.
Empezó a chupar mis pezones y también lo hacía muy fuerte, haciéndome mucho daño, pero lejos de desagradarme, eso me gustaba y me ponía muy caliente.
Cuando metió sus dedos en mi coño ya lo tenía tan mojado que mis jugos resbalaban por mis muslos. A el le encantó sentirme tan mojada y empezó a mover sus dedos dentro de mi provocándome un primer orgasmo.
Pensaba que sería maravilloso que siguiese así y se olvidase de follarme analmente, pero no. No había terminado casi de correrme cuando me dio la vuelta, me puso de rodillas sobre la cama y empezó a meterme un dedo en el ano. Primero solo metió la punta del dedo y empezó a moverlo despacio y yo pensé que iba a seguir así haciéndolo cuidadosamente cuando de repente sentí que acercaba la punta de su pene a la entrada de mi orificio. Separó mis nalgas y metió su polla brutalmente de un solo empujón.
Mi grito fue tremendo. El dolor era tan intenso que pensé que me había desgarrado. Fue terrible, porque además su pene era descomunal, pero luego poco a poco mientras empezaba a moverse, el dolor cesó y empecé a sentir un placer muy intenso, tanto como cuando mi primer cliente me folló vaginalmente.
A la vez que follaba mi culo, me acariciaba el clítoris y tuve mi primer orgasmo enseguida y después vinieron muchos mas. No quería que terminase nunca y como la primera vez me olvidé de todo, de mi marido, de mi trabajo, me olvidé hasta de pensar y otra vez me abandoné.
Si puedo follar con un hombre tan horrible y sentir tanto placer, creo que he nacido para ser puta.
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