Relato 1ª parte_Bitácora de una prostituta
By coadministradora on Mar 26, 2010 | In Events & parties
Juan era el típico perdedor, estúpido, borracho desempleado, vago y gordo. Todo el mundo se preguntaba como tuvo la buena fortuna de casarse con una mujer como yo, tan guapa, con un cuerpo tan espectacular y unas tetas grandes y redondas. Pero para mi el matrimonio era sagrado e incluso no teniendo hijos seguía con el.
Nos habíamos trasladado a vivir a Madrid porque en nuestro pueblo de Andalucía no había trabajo. Estaba trabajando como cajera de supermercado y Juan había perdido tres trabajos en cuatro semanas.
Un día, en una borrachera, me dijo que podría ganar mucho mas dinero con mi magnifico cuerpo que con mi trabajo en el supermercado en el que después de muchas horas de duro trabajo solo cobraba 800 euros al mes.
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Me ruboricé cuando me dijo que su hermana en un puticlub de Sevilla ganaba muchisimo dinero y que si quería que el me buscase clientes. Le dije que era un estúpido y que me dejara en paz.
Pero mas tarde estuve pensando en ello y decidí que no era mala idea para salir de la precaria situación económica en la que estábamos.
Al día siguiente le enseñe con dedos temblorosos un periódico con el anuncio: Mujer joven y guapa disponible para caballeros generosos en el siguiente número de teléfono. 606.....
Al principio no ocurrió nada y no llamaba nadie y pensé que tal vez mi texto no era lo suficientemente claro. Hasta que unos días después, estando en el trabajo, recibí una llamada en mi móvil de un hombre que me pregunto cuanto cobraba y si hacía sexo anal.
Me puse nerviosa, era la primera vez que estaba en una situación así y no sabía que cantidad cobrarle, hasta que sobre la marcha decidí pedirle 100 euros todo incluido.
Me pidió que me describiese y le dije como soy, pelirroja con pelo largo, ojos verdes y bajita, solo mido 1,60, talla 38 a 40, pero a él lo que mas le interesaba saber era mi talla de pecho.
Mi gran problema siempre ha sido mi pecho demasiado grande, uso una talla 95 con copa F. Me daba vergüenza decírselo pero ante mi sorpresa el me contestó que quería a alguien con talla mas grande con copa H, pero que como no encontraba a nadie así, estaba conforme. Nos pusimos de acuerdo en reunirnos en una hora en la estación de tren de Atocha en el restaurante del Tortugas Centre.
Como no me daba tiempo a cambiarme de ropa, me fui directamente con mi ropa de trabajo.
Cuando llegué el ya estaba esperándome. Era un hombre joven y muy apuesto, alto, con hombros anchos y el pelo rubio y corto. Me miró de arriba abajo y me preguntó si lo hacía por primera vez. Le dije la verdad, que nunca había hecho esto pero que necesitaba un dinero extra. Cuando me preguntó que si le dejaría hacerme fotos, le contesté muy profesional que si, pero que entonces debería pagarme 100 euros mas. El sólo sonrió y me llevo a un taxi.
El hotel a donde me llevó probablemente era mas caro que mis 200 euros pero me alegré y me sentí como una dama a pesar de no tener puesta mas que mi humilde ropa de trabajo.
Entré en el cuarto de baño para asearme y cuando salí, a los diez minutos, solo llevaba puesto el sujetador y las bragas y le dije: Tienes el control sobre mí durante una hora.
Cuando me vio desnuda, abrió mucho los ojos, me abrazó muy fuertemente y empezó a besarme por todo el cuerpo.
Estuvo así un buen rato hasta que me agarró, me tiró violentamente sobre la cama y me arrancó la ropa con brusquedad.
Yo protesté débilmente por haberme roto la ropa y entonces, sin decir una palabra, lanzó otros 200 euros sobre la mesita de noche, donde ya estaban, sobre un cenicero, los otros 200 euros que me había dado al llegar.
Bueno, estoy seguro que con esto te vas a comprar algo mejor que la ropa que te he roto.
Tomó una cámara de bolsillo y me dijo en tono amable que iba a posar para él. Me hizo un montón de fotos y me sentía como una top model con cada flash de la cámara.
Al principio me daba vergüenza por mis tetas tan grandes y también porque mi coño no estaba rasurado, pero después de un rato debido a la excitación de las fotografías y a su forma de mirarme estaba totalmente húmeda y caliente.
Por eso me tumbé con las piernas abiertas frente a el mientras el hacía fotos de mis labios hinchados y abiertos para el. Entonces dejó su cámara y vino hacia mi.
Cuando se abrió los pantalones y ví su abultado y enorme pene en erección no pude evitar compararlo con el pequeño y debilucho miembro de mi esposo.
Sin decir nada me penetró y comenzó a moverse con firmeza dentro de mi. Su polla era tan grande que me llenaba totalmente, llegando a lo mas profundo de mi coño provocándome un orgasmo espontáneo. El solo sonrió y siguió follándome. Me agarré fuerte al colchón, no sabía que hacer para no correrme otra vez. Mordía la almohada e incluso pensaba en mi aburrido trabajo para no gemir tan fuerte, pero no sirvió de nada porque después de tres minutos tuve otro orgasmo.
Me daba vergüenza y trataba de no pensar en el sexo pero el me follaba tan bien que no pude contener mas mis gritos de placer. Nunca me habían follado tan bien, a pesar de que a mis 22 años ya había tenido muchos amantes.
Yo en realidad era muy puta y ya había empezado a los 12 años a seducir a los chicos que vivían cerca de mí. Así que pensaba que ya había visto mucho, pero al parecer había cosas mucho mejores. Pensar en mis pecados de juventud me ponía todavía mas caliente, así que decidí disfrutar del placer que me estaba proporcionando mi primer cliente.
Fue genial. La mejor experiencia sexual de mi vida y encima cobrando dinero. Mientras luchaba contra mi tercer orgasmo, decidí que a la mierda todo, que iba a disfrutar plenamente. Le besé y él también me besó y cuando llevaba 8 ó 9 orgasmos, dejé de contarlos y me abandoné totalmente……
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